¿Te acuerdas de Harrison Ford y la serie de películas del arqueólogo aventurero Indiana Jones?
Tal vez eras apenas una criatura en la época en la que se estrenó “Los cazadores del arca perdida” en 1981.
Y si bien ya he comentado sobre las películas ochentosas como la de Rocky, la historia de hoy está inspirada en el joven Jones.
Recuerdo que una de sus armas era un revólver, pero tenía también un látigo y un machete.
Si le tocaba abrirse camino en una selva sin dudar recurriría al machete sin preocuparse demasiado por las plantas.
Y es normal.
Para él.
Para mí… no. Porque soy tan… pero tannn… detallista, que me aseguraría de hacer los cortes limpios.
Pero no solo por el detalle, claro está.
Sino por lo importante de efectuar cortes limpios en las prácticas de poda, así se “cicatrizan” bien las heridas.
La historia del machete de Indiana Jones viene al caso porque en más de una oportunidad vi las ramas de un cerco de ciprés podado como si quisieran abrirse paso a través de él en lugar de darle forma.
No sé si usaron tijeras sin afilar, o un cortasetos que dejaba las ramas finas desgarradas por la misma razón. Y las más gruesas cortadas con un machete o un hacha.
Un completo desastre del cual las plantas duramente se recuperan.
Claudio. El Jardinerista.
PD: Aquí un dato técnico: dependiendo el tipo de planta y el tipo de corte que realicemos, la cicatrización consistirá en que los tejidos pegados al corte se sequen evitando el ingreso de patógenos que la enfermen. En un tallo se formará un cono de madera seco y el cambium generará un nuevo tejido que lo vaya encapsulando.